Su formulación fue desarrollada en la Universidad de Logan, en el estado de Utah en los Estados Unidos de Norteamérica, por el científico Roy A. Brog y su equipo de colaboradores. La formulación tiene como base la leche de vaca, misma que ha sido modificada, logrando una mejoría sustancial en aspectos como la digestión, asimilación y el perfil nutricional en los seres humanos que la consumen. La materia prima que se emplea en su elaboración se encuentra libre de hormonas, pesticidas, impurezas biológicas y rastros de deshechos animales, lo que nos garantiza un producto de excelente calidad y un sabor delicioso a leche fresca. Dentro de las modificaciones más importantes que tiene este análogo lácteo respecto a la leche común, podemos enunciar las siguientes: Proteínas: Reducción de Caseinatos hasta un 10 por ciento, lo cual facilita su digestión y asimilación, ya que evita que la leche se condense en el estómago. Contiene mayor cantidad de Lactoalbuminas y Lactoglobulinas, ambas ricas en aminoácidos que favorecen naturalmente el funcionamiento de nuestro sistema inmunológico. Carbohidratos o Azúcares: Por medio de procesos de Ultrafiltración, se eliminó totalmente el contenido de Lactosa, que es el azúcar natural de la leche y cuya digestión se dificulta para casi el 70 por ciento de la población mundial, lo cual la convierte en una fórmula deslactosada. Nuestra formulación contiene fructosa, que es un azúcar proveniente de las frutas y de los granos tiernos de maíz, es de fácil asimilación y nos provee energía metabólica casi inmediata. Grasas: Nuestra formulación no contiene grasas de origen animal, por lo tanto tampoco contiene colesterol. Su contenido de grasas es mínimo, o sea, 1 por ciento, por lo que se clasifica dentro de un formato semidescremado. Cada ración contiene únicamente tres gramos de grasa de origen vegetal, que además nos proveen de ácidos grasos Omega 3 y Omega 6, con propiedades bioquímicas que favorecen nuestro metabolismo basal. |